Ruta del Quijote

La novela de Cervantes es el santo y seña de una Región con un gran potencial turístico, un icono reconocido en todo el mundo y que si el lector seducido por el ingenio de Alonso Quijano y la “sapiencia” de su fiel escudero Sancho Panza quiere adentrarse en el verdadero espíritu de don Quijote, esa síntesis ibérica y universal del Renacimiento, debe tomar contacto físico con este espacio geográfico. Territorio que al ser trotado por Rocinante se convirtió en geografía universal, escenario ideal para las aventuras y en la ruta de un turismo —físico y metafísico— que Alonso Quijano llenó de lances caballerescos y poéticas emociones.

Aquí, el viajero, no solo andará por la tierra, sino que lo hará también, aunque no quiera, por las páginas del más grande mito que ha producido la literatura: El Quijote. En este viaje iniciático, la ficción se superpondrá a la realidad hasta anularla; los caminos de la Mancha se tornarán caminos de novela, caminos huidizos hacia las regiones incontrolables de lo literario, esas regiones de altura donde los poetas y el caballero don Quijote convierten las ventas vulgares en castillos de almenas de piedra y luna.

En este territorio, el viajero recorrerá llanuras de horizontes infinitos, antiguas ventas, pueblos de anchas calles, cresterías con blancos molinos, el mayor viñedo de Europa y se encontrará con una naturaleza sorprendente trufada de lagunas y paisajes llenos de magia.